Para muchas personas la diferencia entre aguardiente y anís se relaciona solamente con la semántica a la hora de referirse a una bebida. Pero aunque la palabra aguardiente en boca de la mayoría puede abarcar una amplia variedad de productos, podemos hacer algunas puntualizaciones.

Las connotaciones más generalistas del aguardiente pueden llegar a asociarse con casi cualquier tipo de bebida que contenga alcohol. Pero vamos a ver por qué motivo es así exactamente. Y sobre todo, cuáles son las observaciones más apreciables para establecer cierta diferenciación.

Un poco de historia

Para entender la posible diferencia entre aguardiente y anís hay que repasar algo de historia hablando de la destilación. El arte de destilar irrumpe en la cultura occidental por los árabes medievales en España. Hasta la palabra “alambique” es de origen árabe, lo mismo que “alcohol”, palabras que se han instaurado en las lenguas europeas. Y ya por aquel entonces se tenían en cuenta las propiedades del anís y sus ventajas. En el latín clásico no existe una palabra originaria para designar el alcohol. Y más tarde, en el latín medieval, comienza a pronunciarse un palabro comparativo, “spiritus vini”, que de alguna manera, evita latinizar la palabra alcohol.

Los inicios en la elaboración de bebidas alcohólicas o “aguardientes” se atribuyen a una obra titulada “Elixir de vinorum mirabilis specierum” que Arnau Vilanova tradujo como pseudo alquimista entre los años 1240 y 1311. Según cuentan se basaba en la experimentación que conllevaba vaciar un cántaro de vino en un alambique muy simple para extraer su esencia. Gracias a esto obtuvieron un agua incolora bastante singular que al beberla, despertaba rápidamente la euforia. Y por este efecto, la llamaron “agua de vida” o “agua ardiente”.

La expansión del aguardiente

También a otro personaje llamado Ezio Falconi se le atribuye el haber sido pionero al utilizar el término “aqua vitae”, para designar el aguardiente en otros idiomas. Por lo visto, uno de sus discípulos llamado Ramón Llul continuó con la práctica. Y durante los siglos siguientes, la producción se siguió realizando en diferentes centros y monasterios.

Las técnicas de destilación y mezcla junto a las de envejecimiento se iban perfeccionando a lo largo del tiempo, pero aún no marcaban claramente la diferencia entre aguardiente y anís. La pureza mejoró mediante una mayor destilación del condensado, que por supuesto también se utiliza hoy en día para obtener los beneficios del anís. Y el aguardiente más propiamente dicho, fue tomando diferentes nombres derivados a medida que se seguía extendiendo por otras regiones Europeas.

Según parece, el arte de la destilación llegó hasta México hacia el año 1544, realizándose en procesos por lotes que también usaban una vaporización y una condensación. Y a comienzos del siglo XIX todo mejora con el alambique de destilación continua, las técnicas de precalentamiento y el reflujo. Que permiten que los vapores consigan extraer más cantidad de alcohol al entrar de nuevo en contacto con el fermentado alcohólico. Aunque es difícil adjudicar este invento a alguna persona concreta, fue Aeneas Coffey uno de los más reconocidos por patentarlo en el año 1832.

En el siglo XX se ha conseguido el alcohol absoluto, sin mezcla alguna de agua. Actualmente, la destilación ha avanzado tanto que es posible seleccionar mucho mejor las sustancias que se desean separar. Una buena destilación es tanto o más necesaria que una buena materia prima. Pero hay que entender que el término “aguardiente” se ha utilizado a lo largo de los años para referirse a diferentes productos, como por ejemplo el ron, el tequila, el brandy o el whisky.

¿Qué es el aguardiente?

Razonando más profundamente se podría deducir que los aguardientes entran dentro de la categoría de destilados simples. Por no tener una adición de sabor distinta a la de la materia prima con la que se destilan. Esto significa que la bebida alcohólica que se elabora es 100% pura y contiene los rasgos de sabores característicos de la fruta, cereal o materia prima que se destila. También se pueden incluir aquí las características del anís como planta. Aunque tratadas de una forma más en bruto, básica o elemental.

Existen en el mercado productos que se promocionan como doble o triple destilado. Lo que hace referencia a las veces que se destila, que también puede marcar la diferencia entre aguardiente y anís de mejor calidad. Mientras más se practique el proceso de destilación más puro es el contenido alcohólico del mismo, y por tanto también la concentración de los matices de sabor que se quieran conseguir.

En algunos casos, después de ser destilados pueden pasar por diferentes  procesos de maduración o añejamiento. Por lo general en barricas de roble para obtener un producto más refinado y con otros atributos propios del envejecimiento controlado, para después ser embotellados y consumidos.

En algunos casos, el producto final se rebaja con agua o incluso se mezcla con otros otros líquidos y se regula la cantidad de alcohol que se quiera obtener. Después se embotella y se consume directamente sin otros procesos previos. En estos casos se busca preservar la esencia bruta del sabor de la materia prima con la que se destila.

¿Qué es el licor de anís?

El licor de anís responde más a lo que son los destilados compuestos. Que reciben una significativa adición de sabores provenientes de sustancias que no generan alcohol. Como plantas de anís y su aceite esencial, hierbas, semillas, frutas, etc… mediante la aplicación de varios procesos que añaden una serie de características diferentes respecto al destilado original.

A los destilados compuestos se los conoce popularmente como licores. Y entre los distintos tipos de licores podemos clasificar tres grandes grupos:

  • Licor de Plantas o de Hierbas: son los licores compuestos que se elaboran gracias al uso de semillas, granos, hierbas aromáticas o especias.
  • Licor de frutas: comprenden los licores que se hacen con las frutas de cualquier variedad o tipología de árbol frutal.
  • Licor compuesto: estos licores se consiguen con la mezcla de diferentes elementos naturales como las frutas y las hierbas. Y pueden contener otros componentes también naturales o más elaborados, como por ejemplo la vainilla o el chocolate concentrado.

El reglamento Europeo sobre los licores

Para establecer la diferencia entre aguardiente y anís entre los territorios también existen reglamentos. Aunque realmente no reflejan demasiadas distinciones. Entre ellos, uno de los más influyentes es el Reglamento del Parlamento Europeo sobre la definición, designación, presentación y etiquetado de las bebidas espirituosas.

Hace hincapié en la utilización de los nombres de estas bebidas además de regir en su presentación y etiquetado. Y también brinda referencias sobre el origen en cuanto a las localizaciones geográficas y la utilización de alcohol etílico y destilados de origen agrícola. En este mandato entran muchas clases de licores.

Se marcan diferencias entre las características de aguardientes de cereales, vino, orujo, fruta, pasas, hortalizas y otra gran variedad de materias primas. La miel y los frutos secos también se encuentran entre ellas.

Las peculiaridades del licor de anís

Según el reglamento anterior al que hacemos referencia, ya se determina de alguna manera la diferencia entre aguardiente y anís. Una parte de su texto dice así: la bebida espirituosa anisada es una bebida espirituosa producida por la aromatización de un alcohol etílico de origen agrícola, con extractos naturales de anís estrellado o anís verde matalauva. Y de cualquier otra planta que contenga el mismo constituyente aromático principal, por uno de los procesos siguientes o una combinación de ellos:

  • Maceración o destilación o ambos.
  • Destilación del alcohol en presencia de las semillas u otras partes de las plantas mencionadas anteriormente.
  • Adición de extractos destilados naturales de plantas anisadas.
  • El grado alcohólico volumétrico mínimo de una bebida espirituosa anisada será de 15 %.
  • La bebida espirituosa anisada únicamente podrá aromatizarse con preparaciones aromatizantes y con sustancias aromatizantes naturales.
  • Podrán utilizarse como complemento otros extractos vegetales naturales o semillas aromáticas, pero el sabor del anís deberá seguir siendo predominante.

Además, el grado alcohólico volumétrico mínimo del licor debería ser de un 15 %. Y en la producción de licor, únicamente podrán utilizarse sustancias y preparaciones aromatizantes, productos alimenticios sápidos y sustancias naturales.

¿En qué categoría encaja mejor el licor de anís?

El licor de anís encaja bien en la categoría que tú quieras. Dicho de otra forma, encasillarlo de una u otra manera es algo que dejamos a tu elección. Pero si quieres diferenciarlo se puede entender de alguna manera que la diferencia entre aguardiente y anís es que este último es un licor más enriquecido y mejor elaborado.

El complejo tratamiento para crear licores de calidad como el Anís de la Asturiana hace que estos aporten una gama más amplia de matices o colores al gusto. Con un sabor que tiene menos contraste y que permite disfrutar más con las agradables sensaciones que transmite.

Conclusiones

Ya debes saber que la elaboración de anís se debe a la extraordinaria planta que lleva su nombre. Y que tiene un gran reconocimiento por sus características diferenciales. La persona que lo consume se decanta por un producto más completo. Que aunque es más complejo para desarrollar, nos seduce con mayor facilidad para disfrutar.

El sabor y el aroma del anís es mucho más notable que el de otros aguardientes y licores. Predomina sobre ellos ganándose el beneplácito de los consumidores más exigentes. En los lugares en los que se sirve, triunfa entre las gentes.