19El anís como digestivo destaca entre otras plantas y especias de categorías similares. Muchos lo aprecian por ser una efectiva solución para aliviar diferentes males o problemas estomacales. Las propiedades singulares de la semilla o grano son especialmente consideradas por este motivo entre muchos otros.

Te contamos cuáles son sus bondades para que puedas apreciarlas y beneficiarte de ellas. Los procedimientos a la hora de mezclar o de tomar anís son muy variados. Pero te ilustraremos para obtener el conocimiento mínimo necesario que te permita hacer frente a una larga lista de molestias.

Curiosidades del anís como digestivo

En algunas zonas aseguran que el nombre del anís proviene del árabe y significa “grano dulce”. Pero su gran capacidad para potenciar el sabor es sólo uno de sus muchos beneficios. Los más importantes estuvieron relacionados durante muchos años con las ciencias de la salud y la medicina. En algunos casos lo tomaban como si se tratara de una poderosa y reconfortante vitamina.

En la antigüedad el anís como digestivo se machacaba y se convertía en polvo para añadirlo de condimento a las comidas. Y también se aglutinaba junto a otras sustancias para utilizarlo como calmante o relajante a la hora de combatir enfermedades. Pero hoy su mayor provecho se centra en potenciar o dotar de sabores y aromas a multitud de productos. Muchos más de los que te imaginas.

Los viajantes, aventureros y navegantes solían llevarlo entre sus haberes como un valioso remedio al que acudir en el caso de encontrarse mal. Y entre los comerciantes llegó a ser muy apreciado cuando todavía era difícil conseguirlo en multitud de regiones del mundo entero. Una materia prima ideal para empezar las negociaciones o realizar un intercambio. Algo por lo que la mayoría mostraba un gran interés.

¿De qué manera actúa el anís como digestivo?

El anís incorpora un componente muy importante en su composición. Se trata del anetol que forma parte del aceite que se obtiene del grano. Sus propiedades carminativas disminuyen la producción de gases en el intestino y también favorecen la expulsión de los que se forman. Se liberan de su molesta e incómoda contención dando lugar a las llamadas flatulencias. Así es como normalmente logramos decir adiós al comúnmente llamado “dolor de tripa” que todos hemos padecido alguna vez. Cualquiera diría que esta solución es un buen invento.

En el caso del anís matalauva estas características se advierten aún más. Sus variedades están muy extendida por toda la cuenca mediterránea contribuyendo a facilitar su uso en todas las poblaciones. En la actualidad resulta relativamente fácil encontrarlo en numerosos artículos que se disponen en las tiendas e hipermercados de todos los rincones.

En conjunto, el anís como digestivo evita las intensas molestias que generan los cólicos y la hinchazón o inflamación que se percibe en el estómago. Y lo hace reduciendo de manera muy significativa todo tipo de dolores intestinales. Por si fuera poco, combate la acidez ayudando a realizar la digestión con mayor celeridad y ligereza.

Consumir el anís como digestivo

La forma habitual de consumir anís como digestivo son las infusiones. Las populares cajas con bolsitas de material filtrante suelen estar presentes en los armarios o cajones de cualquier casa. Al introducirlas en un recipiente, taza o vaso con agua caliente, desprenden toda su esencia. Se pueden preparar solo con el anís, pero en el mercado existen todo tipo de combinaciones. Una de las más empleadas entre los consumidores es la de manzanilla con anís.

Es por todos conocido el hecho de que al anís en estos formatos se le atribuyen diversos logros para la salud. Supone un consistente apoyo organoléptico por las agradables impresiones sensoriales que produce y sus reconocidas propiedades y ventajas. Pero también por sus virtudes aperitivas, antiespasmódicas, antibacterianas, antivirales, antisépticas, antifúngicas y expectorantes. Hablamos sin lugar a dudas de algo muy completo.

Pero debes saber que el anís no solamente es perfecto para el organismo cuando se trata de ayudar al sistema digestivo. Además nos relaja, previene el estrés y calma los nervios. Por eso las infusiones que contienen anís son tan recomendadas habitualmente para conciliar el sueño. También vienen bien cuando el sujeto permanece en un prolongado estado de ansiedad o está algo alterado.

El licor de anís y sus efectos

Los licores de anís heredan estas ventajas al incluir las prodigiosas semillas en su elaboración. Sobre todo si se trata de productos de calidad obtenidos gracias a un buen destilado como nuestro fabuloso y legendario Anís de la Asturiana. La esencia del anís como digestivo que tanto se aprecia en todas las mesas, se siente después de cada trago a la vez que traspasa las fronteras de los sentidos.

Este tipo de bebidas con alcohol de mediana graduación también poseen diferentes propiedades que incrementan la secreción del jugo gástrico. Consiguen reducir la sensación de pesadez después de las comidas. Si eres un consumidor más o menos habitual, seguro que ya lo has comprobado. Es uno de los motivos por los que quienes lo descubren, repiten plácidamente.

Ciertos estudios demuestran que estos licores intervienen positivamente en el vaciamiento gástrico. Y lo hacen además ejerciendo un efecto laxante directamente sobre la musculatura del estómago. Algo que ayuda mucho a realizar una correcta digestión al tiempo que los restos de alimentos pasan al intestino delgado.

Conclusiones

El anís como digestivo es una de las mejores opciones para mejorar los procesos estomacales y digestivos. La mayoría de las personas que lo saben lo toman cuando tienen problemas relacionados. Desempeña una función muy importante al sustituir la necesidad de tener que recurrir a determinados medicamentos.

Los consumidores que padecen una digestión lenta o estreñimiento se pueden beneficiar de ello. Influirá para sentirse bien desde los tobillos hasta el cuello. Aliviar cualquier incomodidad para volver a sonreír siempre le hace a uno más bello. Cuando estamos felices emitimos un destello.